Un exoesqueleto que utiliza el aprendizaje automático para adaptarse a la forma de andar de sus usuarios podría ayudar a facilitar el caminar de las personas con movilidad limitada.

El exoesqueleto, que se asemeja a una bota motorizada, es liviano y permite que el usuario se mueva con relativa libertad, aumentando la velocidad al caminar y reduciendo la cantidad de energía que usa mientras se mueve.

Desarrollado por investigadores de la Universidad de Stanford, consta de sensores portátiles baratos, un motor y una pequeña computadora Raspberry Pi, alimentada por una batería recargable que se lleva alrededor de la cintura. Los sensores están integrados en la bota para medir la fuerza y ​​el movimiento de manera discreta.

Los datos que genera la bota se introducen en un modelo de aprendizaje automático, que a su vez ajusta el dispositivo para personalizar su soporte, aplicando fuerza en el tobillo para reemplazar parte de la función del músculo de la pantorrilla y ayudando al usuario a empujar desde el suelo mientras está dando un paso. Esto hace posible caminar más rápido y con menos esfuerzo. El modelo tarda solo una hora en comenzar a personalizar la forma en que el dispositivo ayuda al usuario y, debido a que aprende constantemente de los datos del sensor, el dispositivo puede adaptarse con el tiempo a medida que el usuario camina.

Fuente: Rhiannon Williams | MIT Technology Review

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