Aproximadamente uno de cada seis australianos tiene algún tipo de pérdida auditiva, desde leve hasta profunda. Se espera que esa cifra aumente a uno de cada cuatro para 2050, debido en gran parte al envejecimiento de la población del país.

La pérdida de audición afecta la comunicación, compromete la vida social y limita las oportunidades educativas y laborales. El tratamiento para la pérdida auditiva está disponible en forma de entrenamiento en comunicación (por ejemplo, lectura de labios y entrenamiento auditivo), audífonos y otros dispositivos.

Pero la aceptación del tratamiento es baja. En Australia, la atención auditiva subvencionada con fondos públicos está disponible predominantemente sólo para niños, jóvenes y personas en edad de jubilación que reciben una pensión. La mayoría de los adultos en edad laboral no son elegibles para recibir atención de salud auditiva según el Programa de Servicios Auditivos del gobierno.

Nuestro reciente estudio publicado en la revista Ear and Hearing demostró, por primera vez, que los australianos en edad laboral de entornos socioeconómicos más bajos corren un riesgo mucho mayor de sufrir pérdida auditiva que aquellos de entornos socioeconómicos más altos.

Creemos que la falta de atención auditiva subsidiada socialmente para adultos en edad laboral da como resultado una detección y atención deficientes de la pérdida auditiva entre personas de entornos desfavorecidos. Esto a su vez exacerba las desigualdades sociales.

Fuente: The Conversation

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